¿Qué esperamos las personas de la vida? ¿Trascender? ¿Triunfar? ¿Ser aceptados? ¿Ser amados? Ser...¿Felices?
¿Cómo se podría definir la felicidad? Cada persona podrá definirla de una manera distinta, obviamente, teniendo en cuenta características propias de ella misma, el ambiente en el que se desarrolla y las situaciones a las que está expuesta. Es decir, depende de la persona y de su contexto.
Yo puedo darle uno de tantos significados. En cierto momento pude definir esta noción como un estado de calma y tranquilidad, el cual se experimenta estando en contacto y equilibrio con uno mismo, buscándose y encontrándose. Es decir, que la permanencia en el ya mencionado estado depende exclusivamente de uno mismo. Ahora, quizás, pueda definir a la felicidad como un estado de excitación que pretende ser permanente, constituido por una serie de acciones llevadas a cabo en consecuencia de algo. Un estado que tiene que continuar, que supone una adicción, que es necesario para esconder otras sensaciones, que es fundamental para no sentir algo que suponga un cambio en el accionar que uno mantiene. ¿Una "felicidad" compulsiva? A lo que me refiero es que durante una etapa de mi vida, la felicidad y bienestar dependieron únicamente de mi, yo no era tan influenciable, mientras que en esta nueva etapa, dependen de múltiples factores, fundamentalmente externos.
Creo que esto hace dar cuenta de una dualidad presente en la vida de casi todo individuo. El enfrentamiento entre el propio ser y los demás, entre lo uno y lo otro, (o lo otro y lo uno). Con esta aclaración que acabo de realizar quiero exponer una opinión. Depende de cómo se sienta uno con respecto a su propia persona, depende del nivel de fisura externa en la conciencia propia, depende de cuanto haya de uno en uno mismo y cuanto haya del otro; la situación se definirá como "lo uno y lo otro" o "lo otro y lo uno".
Uno toma a lo uno como lo importante, lo objetivo, lo que se define por sí mismo y no a partir de otro concepto y toma lo otro como lo subjetivo, lo que se define a partir de una noción ya preestablecida y no en sí mismo. Entonces, uno es "lo uno" en tanto y en cuanto se defina a partir de sí mismo; respete sus pensamientos, sentimientos, decisiones; se vea a sí mismo como lo fundamental y lo más importante. Y luego, a partir de la definición del propio ser, se definen los demás. Cuando tengo claro quién soy, sé lo que estoy dispuesto a soportar, sé lo que busco.
El problema está cuando me defino a mi mismo a partir de los demás. Cuando ya tengo claro qué espera el resto, me moldeo a mi mismo a partir de lo que se considera esperable.
Entonces, esta dualidad se presenta permanentemente en la vida de una persona, a veces tiene más incidencia una de las partes componentes de la dualidad y, a veces, otra. Creo que podría asimilarse a los procesos metabólicos anabólicos y catabólicos durante la vida de un ser vivo. No pretendo hacer un paralelismo muy acertado porque no soy experta en la materia, ni nada que se le parezca, simplemente trato de exponer el tema claramente y facilitar la comprensión mediante una analogía entre un proceso biológico y uno "metafísico".
Entonces, podríamos tomar al anabolismo y compararlo con la incidencia de la propia voluntad en la construcción del ser; y tomar al catabolismo como un sinónimo de la incidencia ajena en la formación del ya mencionado ser. Me refiero a que la influencia propia en la constitución de la identidad de esa persona resulta constructiva, y la excesiva incidencia ajena en uno mismo resulta destructiva, deforma, sobretodo en las etapas de la vida en que la persona se encuentra más maleable.
No pretendo darle un cierre a este tema, porque no creo que lo tenga, tenemos que convivir permanentemente con dualidades, y esta, creo, es una muy importante.