martes, 11 de febrero de 2014

Exposición de una dualidad

¿Qué esperamos las personas de la vida? ¿Trascender? ¿Triunfar? ¿Ser aceptados? ¿Ser amados? Ser...¿Felices?
¿Cómo se podría definir la felicidad? Cada persona podrá definirla de una manera distinta, obviamente, teniendo en cuenta características propias de ella misma, el ambiente en el que se desarrolla y las situaciones a las que está expuesta. Es decir, depende de la persona y de su contexto.
Yo puedo darle uno de tantos significados. En cierto momento pude definir esta noción como un estado de calma y tranquilidad, el cual se experimenta estando en contacto y equilibrio con uno mismo, buscándose y encontrándose. Es decir, que la permanencia en el ya mencionado estado depende exclusivamente de uno mismo. Ahora, quizás, pueda definir a la felicidad como un estado de excitación que pretende ser permanente, constituido por una serie de acciones llevadas a cabo en consecuencia de algo. Un estado que tiene que continuar, que supone una adicción, que es necesario para esconder otras sensaciones, que es fundamental para no sentir algo que suponga un cambio en el accionar que uno mantiene. ¿Una "felicidad" compulsiva? A lo que me refiero es que durante una etapa de mi vida, la felicidad y bienestar dependieron únicamente de mi, yo no era tan influenciable, mientras que en esta nueva etapa, dependen de múltiples factores, fundamentalmente externos.
Creo que esto hace dar cuenta de una dualidad presente en la vida de casi todo individuo. El enfrentamiento entre el propio ser y los demás, entre lo uno y lo otro, (o lo otro y lo uno). Con esta aclaración que acabo de realizar quiero exponer una opinión. Depende de cómo se sienta uno con respecto a su propia persona, depende del nivel de fisura externa en la conciencia propia, depende de cuanto haya de uno en uno mismo y cuanto haya del otro; la situación se definirá como "lo uno y lo otro" o "lo otro y lo uno".
Uno toma a lo uno como lo importante, lo objetivo, lo que se define por sí mismo y no a partir de otro concepto y toma lo otro como lo subjetivo, lo que se define a partir de una noción ya preestablecida y no en sí mismo. Entonces, uno es "lo uno" en tanto y en cuanto se defina a partir de sí mismo; respete sus pensamientos, sentimientos, decisiones; se vea a sí mismo como lo fundamental y lo más importante. Y luego, a partir de la definición del propio ser, se definen los demás. Cuando tengo claro quién soy, sé lo que estoy dispuesto a soportar, sé lo que busco. 
El problema está cuando me defino a mi mismo a partir de los demás. Cuando ya tengo claro qué espera el resto, me moldeo a mi mismo a partir de lo que se considera esperable. 
Entonces, esta dualidad se presenta permanentemente en la vida de una persona, a veces tiene más incidencia una de las partes componentes de la dualidad y, a veces, otra. Creo que podría asimilarse a los procesos metabólicos anabólicos y catabólicos durante la vida de un ser vivo. No pretendo hacer un paralelismo muy acertado porque no soy experta en la materia, ni nada que se le parezca, simplemente trato de exponer el tema claramente y facilitar la comprensión mediante una analogía entre un proceso biológico y uno "metafísico".
Entonces, podríamos tomar al anabolismo y compararlo con la incidencia de la propia voluntad en la construcción del ser; y tomar al catabolismo como un sinónimo de la incidencia ajena en la formación del ya mencionado ser. Me refiero a que la influencia propia en la constitución de la identidad de esa persona resulta constructiva, y la excesiva incidencia ajena en uno mismo resulta destructiva, deforma, sobretodo en las etapas de la vida en que la persona se encuentra más maleable. 
No pretendo darle un cierre a este tema, porque no creo que lo tenga, tenemos que convivir permanentemente con dualidades, y esta, creo, es una muy importante. 

lunes, 10 de febrero de 2014

De realidades y algo más

¿Qué hice mal?
Qué terrible es replantearse decisiones ya tomadas y qué desesperante es no saber como actuar. Estas palabras cargadas de angustia son el impulso necesario.
¡Qué fácil es ponerse en el lugar del otro sin involucrar sentimientos! Pero también es fácil justificar acciones propias con discursos ajenos.
La bipolaridad, la volatilidad de la opinión, las múltiples interpretaciones de una sola noción, la tergiversación del discurso y lo pendular de los sentimientos. Eso me está matando.
Creo que no hay nada más confuso y desalentador que no poder confiar en las decisiones propias por creer patológicos los sentimientos de uno mismo.
¿Actúo por impulsos propios?¿Y si todas las acciones que hago en pos de mis supuestas convicciones son, en realidad, las antípodas de mi propia conciencia? ¿Me estoy queriendo creer un sofisma armado exclusivamente por mí? Todavía no descubro si la identidad es una construcción o una revelación del ser, una manifestación de algo secreto y oculto. No sé quién soy. Todo esto angustia, entonces, hay que tapar las angustias con algo. Pero ¿es esto positivo? Quizás la angustia sea necesaria para poder comprender y reflexionar; Pero cuando se presenta en dosis muy altas, o se es muy débil, es necesario aliviar esos dolores. Drogas, alcohol, ¿Compulsiones? Todo esto supone una carrera sin fin, que se sabe cuando empieza pero no cuando termina. Me pregunto, ¿Es posible bajarse de la ola cuando ya estás arriba?

viernes, 7 de febrero de 2014

Pequeña reflexión adolescente

"Todo individuo que tenga la preocupación de justificar su existencia, experimenta esta como una necesidad indefinida de trascender"
                                                                            Simone De Beauvoir

Siempre es más fácil escribir si se reflexiona alrededor de un concepto o frase, asi que aprovecho ésta que me llamó en especial la atención. A esta frase se resume mi adolescencia.
Estaba comenzando a leer el libro "El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir. Mi mamá me aseguró que era una lectura casi indispensable para transitar estos años de adolescencia siendo mujer, sobretodo en un mundo como en el que vivimos hoy en día. Luego de algunos desengaños amorosos, como es común a mi edad (16) habiendo comenzado a transitar por ellos el año pasado, mi mamá, con quién hablo frecuentemente del tema, me aconsejó ese libro. ¿Qué significa ser mujer en la actualidad?¿Alguien sabe que significa siquiera ser una persona hoy en día?¿Cómo debo actuar?¿Qué cosas estoy dispuesta a soportar como mujer, pero, antes que nada, como Ser Humano?
Comencé a escribir este "artículo" ,si así puedo llamarlo, como un desahogo para poder calmarme, para volcar mi bruxismo y ansiedad en algo ¿Productivo? No pretendo seguir un pensamiento lineal, simplemente volcar un conjunto de ideas, quizás de eso se pueda sacar algo en limpio.
Considero que los 13/14 años constituyen los peores años de la adolescencia, o por lo menos para mi lo fueron. A esta edad se tiende a comenzar la masificación que supone la adolescencia y se empiezan a preparar los uniformes que se van a llevar por el resto de la adolescencia, si se trata de una persona mas o menos pensante y dentro de la norma. Creo que sin un óptimo desarrollo durante esta edad es posible quedarse uniformado por el resto de la vida, y, en algunos casos nunca masificarse y constituir, así, un "fenómeno extraño", un "inadaptado social".
Como la mayor parte de la cosas, considero la frase citada al comienzo como polisémica, a la cual le podemos dar gran cantidad de significados; estos significados van a depender de muchísimos factores, entre ellos la persona que considere el concepto, el momento histórico del cual se hable, experiencias personales de esa persona, etc.
Volviendo a citar la frase inicial, alrededor de la cual quiero reflexionar, creo que la necesidad de trascender se presenta en la mayor parte de los individuos. Aludiendo a la polisemia ya mencionada, creo que una válida interpretación que podemos darle, teniendo en cuenta el tema tratado anteriormente, es la de la necesidad que presenta el individuo de distinguirse, de hacerse notar, tal vez de una manera mas marcada en cierta parte de su vida. Esta creo, puede ser la explicación del porqué de los adolescentes. Vulgarmente dicho, se presentan adolescentes "de todas las formas y colores" refiriéndome a la variedad de caracteres, pensamientos, tendencias, decisiones e incluso aspectos. Acá se presenta uno de mis mayores interrogantes, ¿Cuál es la norma?¿Cómo debo hacer para ceñirme a ésta?¿Está correcto lo que hago?
En general creo ser una persona muy equilibrada, sin embargo, invadida muchas veces por una gran angustia. ¿Debo hacer como él o como ella?¿La decisión que tomé es adecuada?¿Acaso otra adolescente de mi edad hubiera actuado de igual manera?¿Dónde está el equilibrio de las cosas?
Una vez pasado el medioevo de la vida, considerando a los 13 años aproximadamente como ello, creo encontrarme en una suerte de renacimiento. Es increíble como todo lo que parecía imposible a esa edad ahora me resulta tan horriblemente fácil; como todos los pensamientos que antes me caracterizaban como "diferente", ahora me definen ante los otros como original.
Uno de los problemas de la juventud, creo, es la banalización de lo original. Una de las definiciones de original que nos brinda el diccionario es la siguiente : "Que tiene, en sí o en sus obras o comportamiento, carácter de novedad". Es decir, cuando algo es una novedad es original, distinto; Cuando ese algo se banaliza, ya deja de ser algo novedoso para pasar a formar parte del universo de lo intrascendente. En el caso de las personas, es común que en la adolescencia se considere original "salirse" del sistema, cuestionar las normas, refutar todo lo referente por ejemplo al sistema educativo y a los padres. Sin embargo, considero, estos adolescentes actúan por oposición a lo técnicamente establecido, brindándoles únicamente esta manera de actuar problemas en su identificación, es decir, terminar actuando en consecuencia de algo y no por sus propios impulsos. Lo que estas personas no se dan cuenta en este accionar es que constituyen una pieza fundamental del "sistema" y no están saliéndose del mismo. En esta carrera por la busca de la Originalidad, me atrevo a decir, lo único que logran es resultar completamente intrascendentes, ya que hay otros miles de chicos que hacen lo mismo. Dicho de otra forma "Voy a transgredir simplemente por oposición, así voy a ser original, sin embargo no me doy cuenta de que TODO el mundo considera a la transgresión como original y actúa en consecuencia". Por lo tanto, el que es diferente y en todo caso digno de ser considerado original es el que actúa por impulsos propios y no tomando al sistema, sociedad, o a lo que se quiera como modelo opuesto.
Para exponerlo más claramente :"Vamos TODOS a rebelarnos contra lo instituido, de esta manera nos creemos muy originales, pero, ignoro que si todos hacemos lo mismo ya no somos originales, somos todos iguales" Ademas, todos hacen lo mismo por algo, hay ALGUIEN a quien le interesa que los jóvenes, por ejemplo, no estudien. Para reflexionar...
Obviamente dentro de la fauna adolescente, los "originales" (ya, ridiculizando el término) no son los únicos. También están los "inadaptados sociales", los cuestionadores, los solitarios, los "loquitos", etc. Sin embargo no es mi intención centrarme en ninguno de esos grupos.
Volviendo a la frase que me impulsó a inscribir o que, en todo caso, gracias a su carácter universal me dió un pie para hacerlo, todo el mundo siente la necesidad de justificar su existencia. Esto es normal, si no existiese esta necesidad estaríamos todos muertos en vida.